Viaje cultural Alcala y Pedrola

Viernes 6 de Noviembre de 2015

Como inauguración de los viajes culturales para el curso 2015/2016, AMUEZ ha elegido un lugar cercano y relacionado con el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de la obra maestra de Cervantes, Don Quijote de la Mancha con la intención de pisar los lugares que, aunque no se citan expresamente, pueden haber sido la ruta que anduvo Cervantes y vieron las aventuras de sus personajes por las tierras del Alto Ebro.

Salimos puntuales y nos dirigimos en autocar hacía Alcalá de Ebro donde fuimos recibidos por su Alcalde D. José Miguel Achon, El Director de las escuelas Taller de la Mancomunidad de la Ribera Alta del Ebro (se imparten dos módulos, turismo y albañilería) y por un grupo de voluntarios alumnos de esos centros que nos hicieron de estupendos guías a lo largo del día.

En la iglesia de la Santísima Trinidad nos dieron la bienvenida al “hito Cervantino” agradeciendo nuestra iniciativa e interés por el lugar.

Nos indicaron que esta iglesia del siglo XVII está muy vinculada con los Duques de Villahermosa y con la iglesia de Pedrola. Posee varias obras importantes entre ellas lo más destacado es un retablo dedicado a San Antonio de Padua (El milagro de la mula) otro a San Gregorio de Osa, San Ramón y San Antón. La familia de Villahermosa posee una “tribuna particular” dentro del templo.

Finalizada la observación de las diferentes capillas y obras nos dirigimos hacía el monumento en honor al personaje de Sancho Panza.

Las primeras noticias relativas a la localidad de Alcalá de Ebro hacen referencia al castillo de origen musulmán cuyas ruinas descubrimos a orillas del Ebro y que formaba parte del sistema defensivo de la ciudad de Zaragoza. Tras la conquista de la ciudad de Zaragoza y sus alrededores en 1118, el castillo pasó a formar parte de los honores reales, lugares en los que se formarían los primeros señoríos de la Ribera Alta del Ebro, al ser confiados a los nobles que acompañaban al monarca.

Justo enfrente nos encontramos con el Torreón que alberga el centro de interpretación histórica.

La propiedad sobre Alcalá correspondió a la casa de los Luna y posteriormente a Pedro de Quesada, empezando a vincularse por sucesivas relaciones matrimoniales con la casa de los duques de Villahermosa, instalada en la Villa de Pedrola, hasta la abolición de los señoríos en 1833.

La mejor difusión que ha tenido la localidad de Alcalá de Ebro en la historia de la literatura española, ha sido su identificación con la famosa Ínsula Barataria, por un tiempo gobernada por Sancho Panza, el conocido escudero de la más famosa figura literaria española, Don Quijote.

Es conocida, la estancia en la villa de Pedrola de Miguel de Cervantes Saavedra, en el invierno de 1568 como paje del Cardenal Julio Aguaviva y Aragón, hospedándose en la casa del duque de Villahermosa, en aquel tiempo Martín de Aragón y Gurrea, gran amigo de letras y cultivado aragonés en su época.

El conocimiento que de las localidades cercanas, y en particular de Alcalá de Ebro, obtuvo Miguel de Cervantes durante la citada estancia en Pedrola, le sirvieron para reflejar en su obra la localidad de Alcalá de Ebro, que durante las crecidas del río Ebro casi se convertía en una isla, al identificarla con la Ínsula Barataria, y a los señores de la ínsula con los duques de Villahermosa.

Todo esto nos lleva hasta el nombramiento de Gobernador de la «ÍNSULA BARATARIA» de SANCHO PANZA y a la Ruta Cervantina del «Caballero don Quijote» en Aragón. Observamos y apreciamos la placa que nuestra asociación ha ofrecido para celebrar este cuarto aniversario de la segunda parte del Quijote.

Para reponer fuerzas nos dirigimos hacía Pedrola y allí en establecimientos del pueblo tomamos un ligero almuerzo antes de salir hacía la Casa de Cultura de Pedrola para escuchar una conferencia sobre El Quijote impartida por el profesor de la Universidad de Zaragoza D. Antonio Pérez Lasheras acompañándonos los alumnos del Instituto Siglo XXI de Pedrola.

El Profesor introdujo la conferencia “Sobre el Quijote Aragonés” indicando que en la segunda parte del Quijote desde el capítulo 25 a 59 sus aventuras transcurren por Aragón. Su marcha hacía Zaragoza “Voy a Zaragoza a la fiesta del Arnés para el día de San Jorge” lo dirige hacia el Ebro por el Camino Navarro, sin nombrar Pedrola ni Alcalá de Ebro.

Si surge la duda de saber si Cervantes estuvo o no estuvo en esas tierras, su descripción muy detallada del lugar hace pensar que sí.

Nos recuerda que Cervantes huye de Madrid hacía 1569 donde se persigue a un tal “Miguel de Cervantes” y luego lo encontramos en Italia, con el Legado Pontificio Aquaviva. Se enroló en los ejércitos y allí conoció a importantes personajes de la vida política española. Quedó manco en la batalla de Lepanto y cuando regresaba a España, fue hecho prisionero por piratas Berberiscos, permaneciendo cautivo varios años. Tras su rescate, gracias a sus amistades, desempeñó cargos de Estado, que le obligaron a viajar por toda España como cobrador de contribuciones del Reino, lo que también le trajo algunos sinsabores. Al trasladarse la Corte a Valladolid, él y su familia también cambió la residencia y en esta Corte conoció a diversos títulos, pues ya su fama como literato y escritor de novelas se había extendido hasta el punto que algunos nobles, como el Conde de Lemos, que en parte fue su protector, y nada impide que, en estos periplos entablase contacto con los Duques de Villahermosa. Por esta época Cervantes ya había escrito la primera parte del Quijote.

En el Quijote Aragonés encontramos un episodio en el Palacio de los Duques. Se construye el espacio suficiente para transformar la realidad.

Recordó las aventuras del Quijote Aragonés con el objetivo de obtener un cargo para su escudero, en este caso “Gobernador de la Ínsula Barataria” y esto les lleva a separarse por primera vez. Posteriormente Sancho renuncia al cargo.

El profesor señaló que un tercio de la segunda parte del Quijote se desarrolla en Aragón es decir un cuarto de la novela del Quijote tiene lugar en Aragón.

La conferencia concluyó con fuertes aplausos no antes de recordarnos que en realidad, el Quijote fue descubierto por los ingleses en el siglo XIX y que sin lugar a dudas, es la primera gran novela moderna.

En el Castillo de Bonavia en el comedor “Salón del Rey” compartirnos unos excelentes “manjares”.

Tras los cafés salimos para Pedrola (podría indicar piedra pequeña o blanca) donde los responsables del Ayuntamiento nos presentaron el pueblo.

En Pedrola existen dos tesoros arquitectónicos, como son la iglesia de Nuestra señora de los Ángeles y el Palacio de los duques de Villahermosa. Ambos unidos gracias a Dª Luisa de Borja y Aragón, quien en el siglo XVI mandó realizar un pasadizo desde el Palacio a la iglesia parroquial para poder acceder de su casa a la iglesia directamente.

Su iglesia parroquial y el Palacio ducal de Villahermosa fueron declarados con-junto histórico- artístico por decreto en enero de 1976.

El edificio actual es el resultado de dos ampliaciones, en el siglo XVI y XVIII, sobre un edificio del siglo XIV.

Del primer edificio queda el último tramo de la nave que corresponde a los pies del edificio, y parte de la puerta situada junto a la actual.

D. Alfonso Felipe de Gurrea y Aragón, inició la ampliación del edificio y la concluyó su hijo D. Martín de Gurrea y Aragón, cuarto Duque de Villahermosa, en el siglo XVI. En ésta época, su primera mujer, Dª Luisa de Borja y Aragón, mandó realizar un pasa-dizo desde el Palacio a la iglesia parroquial para poder acceder de su casa a la iglesia directamente.

La segunda ampliación tiene lugar en el último tercio del siglo XVIII, patrocinado por D. Juan Pablo de Aragón–Azlor y Dª Mª Manuela Pignatelli y Gonzaga, y realizada por el arquitecto D. Juan de Villanueva. En esta ampliación se realiza el crucero y ca-becera rectos en el sentido de la nave, formando una cruz latina con la construcción anterior. Las capillas del Sagrado Corazón y el retablo del altar mayor, las pinta Fran-cisco Bayeu, y la de San José, José Beratón, discípulo del mismo.

Fuimos recibido por el actual Duque de Luna D. Javier Azlor con mucha amabili-dad transmitiéndonos la historia de su familia y del imponente edificio de estilo mu-déjar aragonés de principios del siglo XVI, construido a ladrillo, del que sobresale el amplio balconaje de la planta noble y la puerta principal perteneciente al Ducado de Villahermosa.

En él se pueden destacar su biblioteca y sala de baile, así como las pinturas de Roland de Mois (quien vino a Zaragoza en 1559 en el séquito del duque de Villahermosa como pintor privado suyo), obras en bronce de Carderera (copias de las pinturas de Roland de Mois en el siglo XIX), y muchas más pituras de José Antolínez, Giambattista Tiepolo, Goya (en especial su retrato de Ramón Pignatelli, en la biblioteca del palacio), Francisco Bayeu y Sorolla. Además de muebles de época, porcelanas de Sèvres, tapices de Gobelinos y artesonados renacentistas.

“Hito cervantino” Miguel de Cervantes plasmó en la segunda parte de su Universal Don Quijote de la Mancha sus recuerdos de su estancia en este palacio, en esta Villa, y que han quedado para la historia, como son la Insula Barataria (en la cercana Alcalá), o «Bonavía a tiro de piedra del Palacio ducal».

En este “Lugar de Aragón” como diría Cervantes, debemos recordar que se dieron circunstancias para incitar a recorrer estas cercanas tierras.

Así finalizó este interesante recorrido que nos acercó a estos personajes y a la obra de Cervantes despertando, seguramente, las ganas de volver a leer DON QUIJOTE DE LA MANCHA habiendo visitado los lugares que su autor localizó para su extraordinaria novela.

Loli Abad Mesa

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