Viaje a Burgos

Viaje a Burgos

Comienzo este relato agradeciendo y alabando el trabajo magníficamente realizado y coordinado por la Comisión de viajes de AMUEZ, representados en el viaje realizado a Burgos, durante los días 20 y 21 de Mayo de 2016, por nuestros tres acompañantes: Rosa Cabello, Manuel Argente y Vicente Navarro, pendientes, constantemente, con sus atenciones y amabilidad, de que todo marchara bien,  como así fue.

Asimismo, felicitar a la ya nombrada Comisión por el camino emprendido al decidir salir de nuestra Comunidad para conocer las cercanas que complementan la riqueza cultural y artística que tanto nos gusta y ¡cómo no! destacar el profesionalismo de la guía contratada, Blanca Gutiérrez, que nos acompañó e informó extensa y detalladamente, de lo más importante, en los cinco lugares programados.

Y sin más preámbulos, paso a  componer el relato, advirtiendo, de antemano, que esta lega en la materia, está lejos de  ser capaz de pergeñar un docto escrito.

Llegamos al hotel, “Comandante Bonifaz”, en el tiempo previsto que, al estar situado en el centro de la ciudad, nos permitió aprovechar el tiempo libre hasta la hora de la comida, para visitar algunos de los lugares históricos cercanos, palacio de los Condestables de Castilla, conocida como la “Casa del Cordón”, teniendo un importante pasado por haber sido un importante e histórico escenario de varios acontecimientos, iglesia de San Lesmes… en fin, lo que cada uno decidió.

Tras la comida, ya instalados en el autobús, nuestra citada guía, mientras nos encaminábamos a la primera visita: Monasterio de Santa María la Real, conocido como Las Huelgas, actualmente habitado por monjas cistercienses de la orden de San Bernardo, nos puso al corriente de la importancia industrial de la ciudad.

Y comenzamos a “empaparnos” mayormente del arte Barroco que nos iba a acompañar durante las amplias jornadas planeadas, cuyos detalles artísticos e históricos, no sólo de este sino de las que proseguirán, relataré brevemente por ser apabullante la inmensidad artística e histórica, que precisarían varias páginas, no siendo el cometido de esta narración.

El Monasterio San Pedro de Cardeña, actualmente habitado por monjes trapenses, considerada Bien de Interés Cultural, alberga los restos, en el subsuelo, de los 200 monjes martirizados por los musulmanes   que fueron canonizados en 1603. Aseguran que cada año, el 6 de agosto, aniversario del martirio, la tierra del claustro donde fueron sepultados los mártires, se teñía de un color rojizo que parecía sangre. El milagroso prodigio, ampliamente testificado, se repitió hasta finales del siglo XIV.

Devotos de él, fueron el rey Felipe III de España y su esposa doña Margarita de Austria.  La prosperidad del monasterio en la época altomedieval se refleja en la calidad de su scriptorium en el cual, el monje Endura realizó obras extraordinarias.

En el lateral derecho de la iglesia gótica, existe una  capilla barroca llamada “Capilla de los Héroes” en cuyas paredes hay 29 nichos con inscripciones de nombres de reyes y familiares del Cid. Según la tradición, continúan allí los restos de las hijas de Jimena Díaz y El Cid, así como Ramiro Sánchez de Pamplona, señor de Monzón, marido de Cristina, hija de El Cid, entre otros.

En la explanada situada frente a la fachada principal, en la que aparece una imagen ecuestre de El Cid Campeador, hay un monolito con leyenda alusiva a su caballo Babieca porque una creencia tradicional considera que allí fue sepultado el animal.

Importante “salto hacia atrás en el tiempo” nos lo hizo dar Blanca, al conducirnos al Museo de la Evolución Humana diseñado en un solar en el que, antiguamente, estuvo el convento de San Pablo de Burgos, de la orden de los Dominicos.

Contiene, en unas imponentes instalaciones tanto por su volumen físico como por su contenido, al  albergar un importante trabajo realizado conducente a la comprensión de su título, a través de los descubrimientos de Atapuerca, que son semejantes en su totalidad.

El yacimiento, junto al Camino de Santiago y a la Catedral, son los tres Patrimonios de la Humanidad que, la ciudad de Burgos ostenta con merecido orgullo.

Al penetrar en la  Cartuja de Miraflores, de forma continuada, nos embargó un olor a rosas de las cultivadas por los por monjes cartujos que habitan en ella, que siguen de forma estricta, ora et labora, tal como lo indica su regla, viviendo humildemente de la venta de los exiguos productos elaborados con sus propias manos y de algunos escritos. Además, sin lugar a dudas, me parece encomiable destacar que es el único lugar de  Burgos cuya visita está exenta de pago.

El rey Juan II de Castilla, en el año 1442, decidió donar a la Orden de los Cartujos el monasterio, para convertirlo en un pabellón de caza, a la que era muy aficionado,  a la par que cumplía la voluntad de su padre, Enrique III, que lo había erigido y así lo hacía saber en su testamento.

A instancia de la reina Isabel La Católica, hija de los reyes Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, se construyó para sus padres, un impresionante mausoleo en el presbiterio, donde están sepultados y, en un lateral, está el de su hermano, el infante don Alfonso, hermano de ella, muerto a los 15 años.

El colofón de nuestro intenso y completo periplo, en la mañana del día 21, fue la detallada visita a la enorme Catedral de Santa María, en cuanto a espacio y contenido, una vez más, me resulta altamente difícil el resumir la magnificencia de la misma, así pues, solamente daré algunas pinceladas siendo una de ellas la capilla de la Purificación de la Virgen, llamada de los Condestables, mandada construir por don Pedro Fernández de Velasco, y doña Mencía de Mendoza y Figueroa, hija del Marqués de Santillana  y hermana del Cardenal Mendoza que dirigió los trabajos durante las ausencias de su marido; el sepulcro de ambos está en la misma y Blanca nos relató, que se considera una “catedral dentro de la catedral”, puesto que contiene todo lo concerniente a uno de esos lugares.

También que, en  un lugar destacado de la Catedral, como es el estar bajo la linterna del cimborrio, están enterrados, El Cid Campeador y su esposa doña Jimena.

La extraordinaria escalera dorada, fue determinante para que a la Catedral se le concediera el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad.

Al estar todavía presentes en la Catedral, a  las 12’00 h. tuvimos la ocasión de contemplar el simpático Papamoscas con el máximo tiempo del que dispone para su cometido, iniciado, previamente, por su “ayudante”.

Coronaré esta narración, publicando que lo que vimos a raudales, fueron además de diferentes manifestaciones artísticas, como ya ha quedado patente, panteones reales, cuyos sepulcros albergan realeza, nobleza, personajes insignes… relicarios, sillerías, gran cantidad de capillas primorosamente construidas, bóvedas, imágenes de distintos tamaños y épocas, cuadros, albas, reposteros, pellotes, entre los cuales está el de doña Leonor de Castilla dentro del museo de la Catedral, que alberga el único de ropaje histórico.

Aurora Alamán Guallart
Cronista Oficial de AMUEZ

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