Los alumnos de Especialización en Historia de España visitan el Congreso de los Diputados

 

 

PALACIO DE LAS CORTES DE MADRID

 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

El Coordinador de Especialización en Historia de España y profesor de Historia de España en la Edad Contemporáneo, don Carmelo Romero Salvador, programó para el día 18 de mayo de 2018, una visita al lugar que encabeza este escrito, con el fin de que los alumnos de la citada asignatura y acompañantes, conocieran el emblemático lugar, como así fue.

Tras la preceptiva parada a medio camino (también a la vuelta) viajamos cómodamente a Madrid, llegando a la “Villa y Corte”, con suficiente tiempo para respirar el aire incontaminado del remanso verde del parque de El Retiro, al que nos condujeron nuestro profesor y los dos delegados de curso -que han cumplido su cometido a la perfección- doña Carmen Rero y don Víctor Ruberte.

La fémina, al detenernos frente al Palacio de Velázquez y al de Cristal, nos leyó la interesante historia de ambos que escuchamos atentamente; asimismo, paseando sin prisa, disfrutamos de la vista de sus frondosos árboles y del bucólico entorno encaminándonos hacia nuestro destino.

Así pues, cuando llegamos al Palacio de las Cortes que alberga el Congreso de los Diputados, nos estaban esperando los que, intercambiándose, iban a ser nuestros guías, es decir: doña Gabriela Sierra y don Francisco García, antiguos alumnos de don Carmelo y autores del libro “Zaragoza en el Congreso de los Diputados Parlamentarios durante la Segunda República” previamente facilitado y entregado por nuestro profesor.

Antes de entrar, detenidos delante de la entrada, escuchamos la primera y completa disertación:

El Palacio de las Cortes españolas inaugurado por la reina Isabel II el 31 de octubre de 1850, se levantó en el emplazamiento del antiguo convento del Espíritu Santo que -ya desocupado por los frailes- fue utilizado como sede del Congreso entre 1834 y 1841, dentro de una trayectoria que hasta entonces había sido itinerante. El concurso que se convocó para poner en pie la actual construcción fue fallado a favor del arquitecto Narciso Pascual y Colomer, que culminaba las obras en 1850.

La curiosa historia de los leones

Las emblemáticas esculturas de los dos majestuosos leones que flanquean la entrada principal, no estaban previstas en la obra original, diseñada por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer porque, cuando el edificio fue inaugurado en 1850, el lugar que hoy ocupan los dos felinos estaba destinado a dos grandes farolas que no llegaron a ser del agrado de los parlamentarios de la época, quienes forzaron su retirada.

Los responsables de la obra se vieron obligados a buscar algún elemento de rápida ejecución con el que poder cubrir el hueco dejado por las farolas y decidieron encargar dos estatuas al escultor zaragozano Ponciano Ponzano, autor también del frontispicio de la fachada principal del edificio.

La mala situación económica que atravesaba el país obligó al artista a prescindir de materiales nobles y a utilizar yeso pintado de forma que imitase al bronce. Apenas un año después, las condiciones meteorológicas habían deteriorado las figuras hasta el punto de que los responsables optaron por encargar otras esculturas, esta vez de un material más duradero, que fue la solución definitiva para dar forma a los leones diseñados en piedra, por el escultor José Bellver, pero el resultado recibió numerosas protestas, debiendo ser retiradas para situarlas en los jardines de Monforte, en Valencia.

Nuevamente, el metal parecía volver a ser la solución definitiva pero su elevado coste hacía inviable la materialización del proyecto, hasta que un golpe de suerte permitió que las tropas españolas incautaran varios cañones en la Guerra de Marruecos como trofeo de guerra. El Gobierno decidió utilizar ese bronce como materia prima para la tercera y definitiva pareja de leones del Congreso recayendo de nuevo la dirección del proyecto en Ponciano Ponzano, que diseñó los dos imponentes felinos que fueron fundidos en Sevilla en 1866. a partir de los cañones capturados en África que bautizaron como los héroes de la Guerra de Independencia Daoíz y Velarde. 

Fachada principal

Una escalinata asciende hasta el pórtico neoclásico, con seis imponentes columnas estriadas, de orden corintio, sobre las que se levanta el frontón triangular decorado con relieves de Ponciano Ponzano. Bajo el frontón, la puerta de bronce cincelado que solo se abre en ocasiones señaladas.

En el interior

Pasamos ordenadamente el control para que, al comprobar nuestro nombre tuviéramos libre acceso, tras lo cual, nos adentramos en el pasillo central, en el que hay una vitrina que conserva la rejilla en la que impactó uno de los disparos que el Teniente Coronel Antonio Tejero Molina, junto a otros conspiradores, protagonizó el fallido golpe de estado conocido como el 23-F.

El Vestíbulo principal se halla entre el Salón de Sesiones y es el Salón de Conferencias que está conservado con entera fidelidad: estucos de muros, suelos de mármoles de distintos puntos de la Península, techos pintados en dos cuerpos sucesivos, elementos de iluminación tanto por dos grandes arañas como por apliques en dos alturas rematado por una bóveda en cuyo centro se sitúa una claraboya  rectangular del mosaico, está presidido por una magnífica estatua de la Reina Isabel II, tallada por el escultor José Piquer y Duart, en mármol de Carrara.

A los pies de la estatua, un ejemplar de la Constitución de 1812 descansa sobre la mesa en la que, tal y como cuenta la tradición, se rubricó la primera Carta Magna española. Recibe este nombre porque en él se expone, un ejemplar manuscrito de la Constitución Española de 1978, obra del pendolista Luis Moreno. En sus paredes puede contemplarse un cuadro de los Reyes don Juan Carlos I y doña Sofía, cuyo autor es Daniel Quintero, que lo finalizó en el año 2002.

Su techo se cierra con un gran lucernario de vidriera artística, encuadrada con el emblema del campo. En el centro de esta pieza se ubica una mesa de estilo imperio, de ágata, regalo de Isabel II al Palacio con adornos de bronce y nácar, de forma elíptica, decorado con estucos imitando mármoles de colores y alta bóveda de casetones,

En los ángulos figuran cuatro bustos: de Martínez de la Rosa, por Ponciano Ponzano; Argüelles, por Sabino Medina; Conde de Toreno, por José Piquer, y Mendizábal, por José Grajera. La bóveda de este salón, pintada por Vicente Camarón, está dividida en varios compartimentos.

En otra sala, frente a la puerta de entrada al Hemiciclo, una placa recuerda la aprobación del sufragio femenino en 1931 y frente a ella el busto de su principal impulsora en el Congreso, la republicana del partido radical Clara Campoamor. Dicho busto ha sido instalado allí hace tan solo poco más de un año, en marzo de 2017. con motivo del paro internacional convocado contra la violencia machista y la discriminación salarial.

En el Salón de Conferencias, más conocido como Salón de los Pasos Perdidos, hay cuatro escritorios de gran belleza artística, todos ellos utilizados, entre otros usos, como zonas de encuentro para actos solemnes. La bóveda es de Vicente Camarón, con diversas alegorías: los cuatro Continentes, la Ley, la Justicia, la Religión y la Abundancia. Rodeándolo hay 28 medallones con los políticos más célebres del siglo XIX y sobre ellos 12 cuadros con alegorías de los Reinos, provincias y ríos españoles.

A la izquierda del Vestíbulo está el Gabinete de los ministros, donde se celebran las reuniones de la Mesa del Congreso de los Diputados. Cuatro bustos de mármol de Martínez de la Rosa, Conde de Toreno, Mendizábal y Argüelles se sitúan en las esquinas de la Sala, en la que también destaca un bajorrelieve de Mariano Benlliure dedicado a Emilio Castelar, situado sobre la puerta de acceso al Vestíbulo.

Al Mosaico del Vestíbulo de Isabel II o Vestíbulo de la Reina, se accede a través de la Puerta de los Leones del Congreso de los Diputados. El pavimento, data de 1849 y es obra de Elías Bex, maestro escayolista del Palacio Nuevo del Congreso, que trabajó bajo la supervisión del arquitecto del Palacio, Narciso Pascual y Colomer. Se trata de un mosaico formado por mármoles de diferentes tonalidades: rojo, ocre, negro y gris, que cubre una planta rectangular, rematada en dos semicírculos en sus lados menores.

Durante los 150 años de historia del Palacio, el mosaico ha sufrido el deterioro ocasionado por los diferentes usos que se han dado al Vestíbulo, en el que en tiempos de la Monarquía se instaló, por iniciativa del Conde de Romanones, un restaurante que posteriormente se transformó en cafetería, y que se mantuvo hasta que en 1982 se inauguró la primera ampliación del Congreso.

En la actualidad, permanece oculto bajo una gruesa alfombra, hasta que, en el verano, se retira para limpiarla en la Real Fábrica de Tapices, depositándola hasta que se vuelve a colocar en su lugar de origen.

El Escritorio del Reloj es una de las estancias utilizadas como zona de encuentro y trabajo. Este escritorio alberga un reloj construido por Alberto Billeter en 1857. Su caja fue realizada por el ebanista Agustín Moragas en palo de rosa con incrustaciones de nácar.

En su cuerpo superior están representados el sol, la tierra y la luna y su posición respecto de las cuatro estaciones y en el inferior, un calendario con el día de la semana, el día del mes, el mes y el año, la hora en España, la ecuación del tiempo, la hora en la que sale y se pone el sol, una representación de la bóveda celeste, tres esferas con el termómetro, barómetro e hidrómetro y a  los dos lados, esferas con las horas locales de veinte ciudades del mundo, sin que nunca se haya estropeado ni retrasado.

En las paredes también encontramos los retratos pintados al óleo de dieciocho destacados políticos de los siglos XIX y XX, entre ellos los de Cánovas, Sagasta, Pi y Margall, Salmerón, Castelar, Alcalá Zamora, Lerroux, Canalejas o Alonso Martínez.

En el rectángulo central aparece la fecha de ejecución «1850» en rojo sobre fondo blanco. Está rodeado por varias bandas monocromas, y enmarcado por una cenefa de motivos vegetales. A ambos lados, en las semicircunferencias, se repite el esquema decorativo. La separación de las tres zonas: rectángulo y circunferencias, está decorada con una greca geométrica de color rojo sobre fondo blanco.

Durante la intentona golpista, fueron encerrados Manuel Gutiérrez Mellado, Agustín Rodríguez Sahagún, Felipe González, Santiago Carrillo y Alfonso Guerra.

Hemiciclo: El Salón de Sesiones es de planta semicircular. Mide 110 pies de diámetro y 40 de testero, estando cerrado por una bóveda de 50 metros de altura. En el testero figura un amplio dosel adornado con el escudo nacional. A ambos lados de este se hallan las estatuas de los Reyes Católicos, en mármol blanco Carrara, ejecutadas por José Panuchi  el de Isabel la Católica y Andrés Rodríguez el de Fernando el Católico. Más allá de estas se encuentran dos lienzos: a la izquierda, uno de Gisbert, que refleja a la reina María de Molina presentando a su hijo, el infante Don Fernando, a las Cortes de Valladolid, y a la derecha hay otro, de Casado del Alisal, que recoge el juramento de los primeros Diputados de las Cortes de Cádiz.

Por encima del dosel, al nivel de la bóveda, hay cuatro cariátides de Sabino Medina que simbolizan las Ciencias, el Comercio, la Marina y la Agricultura. En los dos ángulos superiores se contemplan además dos pinturas triangulares de Carlos Luis de Ribera, una representando al Decálogo y otra al Evangelio.

Debajo del dosel y sobre una plataforma cubierta de mármol figuran la Presidencia y los asientos reservados para los miembros de la Mesa. Justo delante de la Presidencia, pero a un nivel más bajo, se halla la tribuna de oradores, desde la que pueden pronunciar sus discursos los Diputados y miembros del Gobierno. Enfrente, y ocupando la mayor parte del salón, figuran los escaños de los Diputados, dispuestos en forma semicircular, con cabida para 580 escaños. En un segundo nivel, y por encima de algunos escaños, figuran las tribunas del Cuerpo Diplomático, Prensa y Tribuna Pública.

En la bóveda, de Carlos Luis de Ribera, puede observarse una pintura central, en la que se representa a Isabel II en su trono con la Constitución, rodeada de personajes históricos españoles: El Cid, Cristóbal Colón, Saavedra Fajardo, Cervantes, etc. A ambos lados de esa pintura figuran dos grandes espacios dedicados a las cuatro virtudes cardinales. Uniendo a estos espacios se disponen cuatro cuadros recogiendo la historia de la legislación: legisladores de la época greco-romana, época goda, de la época aragonesa y de la época de la restauración. Entre cada uno de estos cuadros aparecen fajas con figuras y representaciones.

Tras esta completa, erudita e histórica visita, merecedora de almacenarla en la memoria, accedimos al restaurante, donde en su buffet “nos esperaban” diversos manjares dispuestos para ser degustados, tras lo cual, sin prisa ni pausa, tranquilamente, efectuamos un pequeño recorrido turístico, hasta llegar a la plaza de España, lugar en el que estaba estacionado nuestro autobús para retornar a nuestra ciudad.

Ya en el autobús, una vez más -son muchas- las que ha volcado su vasto conocimiento de la Historia Contemporánea, don Carmelo pasando –según sus palabras- por la provincia de Soria, nos obsequió, durante más de una hora, con una lección extra que califico de magistral, en la que también mostró su sentido del humor.

GRACIAS a nuestro profesor, por el empeño puesto para poder llevar a cabo esta visita, a doña Gabriela y a don Francisco, que nos acompañaron hasta el autobús, despidiéndose de cada uno de nosotros, con la misma amabilidad demostrada a lo largo de nuestras horas en común.

Aurora Alamán Guallart
Cronista Oficial de AMUEZ

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