Crónica libro “El último Sol” de Felix Teira Cubel

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CRÓNICA DE LA SESIÓN CON EL AUTOR: FÉLIX TEIRA CUBELLibro : “El último sol”

miércoles , 15 de mayo de 2019

La cuarta sesión que el Club de Lectura organizó el pasado día 15 de mayo del presente año, se desarrolló nuevamente, en un ambiente de admiración, afecto y gratitud, hacia Félix Teira Cubel, autor de la novela, “El último sol” , siendo esta la última de las cuatro obras recomendadas por nuestro Club, a lo largo del presente curso lectivo, 2018- 2019, que ya llega a su fin.

Francisco Ruiz Albacar, Presidente de AMUEZ, abrió la sesión dando la bienvenida a los compañeros, mostrando su agradecimiento hacia ellos por su asistencia, su fidelidad hacia el Club y por la entusiástica predisposición a recibir las reflexiones, sentimientos y emociones que el autor invitado pondría a su conocimiento, dada la notable expectación despertada tanto por la presencia de Félix Teira, como la de nuestro profesor, Javier Fernández López que, como es habitual en él, se prestó generosamente a presentar al autor de la novela recomendada, poniendo de relieve la amistad que les une. Nuestro presidente, en nombre de la AMUEZ, y en el suyo propio, le agradeció muy sincéramente, su desinteresada colaboración. Su presencia entre nosotros siempre ha supuesto poner en valor esta emocionante actividad, como es el Club de Lectura.

A continuación, Juan Pagán Sancho, coordinador del Club, agradeció igualmente la asistencia de los socios por el creciente interés que se viene demostrando en cada una de las sesiones, resaltando la intervención de Javier Fernández, nuestro querido profesor de la UEZ, de todos conocido y que, por supuesto, si bien no precisa de ninguna presentación, es del todo imposible dejar de mencionar, tantas veces como nos honra con su presencia, algunos retazos de su vasta trayectoria literaria.

Doctor en Derecho; profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Zaragoza y profesor de varios cursos en la Universidad de la Experiencia de Zaragoza (UEZ), ha presentado, además, en estas aulas de la Facultad de Medicina, gran parte de su obra literaria: “Aragón en guerra”; “La amante del general”; De Fernando VII a Felipe VI”, et., etc.. Ha estado y está inmerso en diversos proyectos colectivos.

como el de Presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores que, actualmente, ostenta. Pero antes, la Fundación Lucas Mallada, o la Fundación María Domínguez (la primera alcaldesa democrática en la Historia Contemporánea Española. Lo fue de Gallur).

Antes de ceder la palabra a nuestro moderador, el coordinador esbozó alguno de los múltiples aspectos de la trayectoria literaria de Félix, uno de los grandes de la literatura aragonesa. Nacido en Belchite, Félix Teira es maestro, profesor, escritor y licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza. En el programa Invitación a la lectura, dirigido por Ramón Acín, ha participado durante una década. Su carrera literaria se inició de la mano de Mario Muchnik en la editorial Anaya-Muchnik, siendo su primera obra, “Brisa de asfalto”.

Las novelas, “Gusanos de seda” y “La violencia de las violetas”, han merecido elogiosas críticas por los más destacados diarios de prensa, como El Mundo, ABC o El País: “Una madurez nada frecuente”; “El nacimiemto de un creador”, y sobre “La violencia de las violetas” se escribió como “la más ambiciosa, compleja y osada de sus novelas”.

Dentro de su prolífica producción literaria, escribió una trilogía para adolescentes, cuyo éxito también alcanzó entre el público adulto, donde se abordan el amor, la muerte, el erotismo, el papel del dinero y los contrastes sociales: “Saxo y rosas”“ Y a ti aún te cuentan cuentos…? “Una luz en el atardecer”, de las que se han vendido no menos de 30 ediciones. Ello le confirma como gran conocedor del mundo de los adolescentes, sin dirigismos ni encubiertos didactismos.

En 2011 la editorial Funambulista, publicó, “laciega.com”, novela de esas que duelen, golpean la conciencia, escuecen, dejan huella, según aseguró Luis Borrás.

En 2013 publicó “Hijos y padres” y en 2016, “El último sol”, novela objeto del presente encuentro.

Una novela con un diálogo dinámico y sin tapujos entre personajes que se aman y se odian a partes iguales. Una historia donde la amistad trasciende por encima de todo, puesto que los dos amigos aman a la misma mujer y ella, también los ama.

Javier Fernández inició su intervención manifestando que presentar un libro no es tarea fácil, pues hay que ser breve, conciso aunque siempre hay que hablar del autor y su obra. Todos los que escriben son deudores de sus propias vidas, como nos cuenta Javier. Y Félix es muy deudor de su profesión. A Félix, como profesor, el contacto con sus alumnos le ha marcado toda su vida, pensando que, cuando en su primera época se decidió a escribir, lo hizo en la seguridad de que lo escrito podría interesarles a los

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alumnos. De ahí su época literaria dirigida a la gente joven.

Posteriormente, Félix Teira ha conducido su obra por otros derroteros, como “El último sol”, novela adulta, para adultos y compatible para la juventud.. En ella, como en otras novelas de estas últimas épocas, desbasta, reperfila y lima sus novelas como el escultor que, a base de martillazos y lijaduras, moldea el modelo hasta dejarlo exento, perfecto. Piensa dónde y cuántas comas debe colocar en sus escritos. Pesa todo lo que pone; nada hay de superfluo en sus libros, en los que no hay que quitarles ni media línea.

Javier Fernández menciona dos obras de nuestro autor a destacar: un libro de relatos,“Sueños de borrachos”, imprescindible su lectura. Objetivo: buscarlo allá donde se encuentre y “laciega.com”, novela ambientada en Zaragoza, que refleja la dureza de la vida de sus protagonistas.

Javier Fernández opina que “El último sol” es una novela dura, muy personal, cuyos guiños pueden facilitar el conocimiento de ciertos aspectos personales del autor, como la de mostrarse como un gran pintor. La imágen de la portada del libro es un cuadro pintado por Félix Teira, con su mano izquierda, un paisaje maravilloso, visto a través de la ventana orientada a poniente. Novela, en definitiva, muy agradable en su lectura, que hay que hacerlo despacio, con varios personajes cuyos sentimientos, anhelos y emociones están entrelazados, huyendo siempre de una narrativa lineal que carecería del interés que todo autor quiere procurar del lector.

Félix Teira retomó la tertulia literaria, después de cederle la palabra su gran amigo Javier. Con la arrolladora personalidad, cercanía y amabilidad que caracterizan a nuestro escritor, y después de agradecer a todos los asistentes y a los intervinientes precedentes por los elogios, por otra parte muy merecidos, comenzó afirmando que los inicios de la amistad con Javier Fernández fue una amistad literaria, la cual fue incrementándose por aspectos sociales y familiares.

Hablar de literatura es hablar de la vida: es lo mismo. A los alumnos de un instituto les preguntó. ¿para qué sirve un escritor que no sea un ingeniero que ha diseñado la prioridad semafórica de un tranvía, o un panadero que elabora tan ricos “croissant”?

Desde tiempos inmemoriables, la especie animal abandona a sus congéneres o a sus crías cuando fallecen y desaparecen. El hombre, no. Ni ahora ni el hombre de cromagnón. Porque el hombre cree que habrá un barranco insalvable, un valle hermoso donde nos volveremos a encontrar. Porque…¿Cómo puede acabar esto?. Se gesta así la ficción a partir de los enterramientos. La ficción es la capacidad que solo poseen los humanos para crear un mundo intangible, que sea común a todos. Los antropólogos aseguran que la ficción es y

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ha sido el motor de la Humanidad. Según Yuval Noha Harari, sin la ficción, la Humanidad no habría progresado. De un mito comun, un colectivo se pone a colaborar y a progresar. La ficción procura enunciar utopías: “conseguiremos esto, realizaremos nuevos regadíos, conseguiremos alcanzar la tierra prometida…”.

Asimismo, la ficción está, al principio, muy mezclada con la religión, como lo anunciado en el Nuevo Testamento. Con Homero, la cosa cambia. Los dioses ya se hacen humanos, bajan a la tierra, suben de vez en cuando al Olimpo. Posteriormente, la ficción cumple otra misión : la capacidad de hacer crítica social y de proponer una sociedad diferente. Es pues, un arma fundamental.

Si en la Historia de la Humanidad no hubieran existido libros, casi todos prohibidos, se hubiera detenido ahí.

Para resumir su teoría sobre la literatura, Félix Teira nos indica un librito de pocas páginas, escrito hace quinientos años que para él es su Epifanía: “El Lazarillo de Tormes”, un libro absolutamente subversivo, temendo, pleno de ironía desde el comienzo de su lectura. Relata de memoria numerosos retazos del texto del Lazarillo.

Después de todas las aventuras y pillerías, Lázaro pasa por todas las clases sociales. Si se quiere conocer a la gente, a las entrañas de su existencia, al alma de la sociedad, de los comportamientos de quienes han venido, se han ido y vienen otros, hay que leer y conocer la esencia del Lazarillo, por ser fiel testimonio de la vida de las gentes del año 1554. Esa lectura marcó a Félix para siempre, de modo que, desde ese feliz encuentro, decidió hacerse escritor para contar lo que pasa en su sociedad.

A continuación procede a hacer un inciso en su intervención para que los socios del Club de Lectura formulen cuantas preguntas deseen hacerle al escritor. La primera de ellas, responde a que explique la portada del libro, afirmando que, en efecto, es una imágen de un cuadro pintado por él, con la mano izquierda, pues el protagonista de la novela, Pablo Monfort, también es zurdo.Una de las condiciones que debe cumplir una novela es la ley de la verosimilitud. Una novela es un simulador de realidad virtual. Tiene que ser un artefacto de simulación virtual, en que parezca que ese Pablo Monfort esté vivo, que esa hija rancia, despegada, “borde total”, sea real; que ese Ramiro, cabal, quede identificado como personaje indispensable en el medio rural, un hurón donde la lealtad, la amistad y la nobleza le sean consustanciales, amigo de los padres de Pablo, que lo cuidará y no lo dejará solo hasta el final. Y para que todo en la novela pueda pueda parecer verdad, debe establecerse un pacto con el lector y, además, la tiene que llenar con mínimos detalles: hay 13 escalones para llegar al lucernario y siempre serán 13; y 27 para bajar por el caracol hacia el olivar y

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siempre serán 27 escalones. Tendrá que plasmar en la novela el olor de la leña en la leñera, el aroma del viento.

Tras un largo tiempo sin pintar, Félix Teira adquirió acrílicos y pintó el cuadro que serviría como portada de la novela. En ella, a través de la ventana de la cocina de Manafría, descrita en la novela, y orientada a poniente, se divisa ese sublime paisaje, con ese nogal que aparece y que forma parte de la descrita noguera. Era el último sol; por eso está atardeciendo.

Cuando se le pregunta su opinión sobre la pintura de Velazquez, toda vez que en la novela, a Pablo Monfort, la obra del insigne pintor le emociona sobremanera, la respuesta que nos regala coincide plenamente con la del protagonista, es decir, para Félix Teira, “Las meninas” de Velázquez le parece el mejor cuadro de la historia universal de la pintura, por el efecto teatral (todos miran al espectador), por la profundidad, por la técnica con la que está hecho. El mastín en primer plano: te aproximas y…¡Señor no se acerque tanto, por favor!. Su extraordinaria pericia para retratar a la princesa Margarita cuando resuelve su enigmática mirada con suaves trazos, si uno se acerca al lienzo.

A nuestro escritor le encanta la opinión generalizada de los asistentes a la tertulia, de que el personaje de Elena sea tan déspota y tan desagradecida con el médico chileno que ha contratado para cuidar de su padre en los últimos días de su vida. Los seres humanos somos barro de muchas arcillas, comenta, y hay que estar a las duras y a las maduras. No puede escribir una novela en que todos los personajes sean blancos, limpios y lineales. Ya está Ramiro, representando a la noblez y Ernesto, el amigo que todos quisiéramos tener. Si todos fueran como ellos dos, estaríamos leyendo una novela angelical. Y a un escritor lo peor que le puede pasar es que el lector se aburra y deje la novela a mitad de leer por resultarle indiferente. La novela exige el contrapunto ante tanta sensatez como ejerce Ernesto: ¡¡Ya está bien, Pablo, cabrón, le recrimina Ernesto. Te has llevado media vida mía y aún insistes en amargar la existencia de quienes te rodean!!

Por otra parte, el papel que juega el médico chileno es esencial para justificar, en parte, las desabridas contestaciones de Elena, una mujer que tiene para eso y para más, con un padre violento, borracho, alcoholizado que, por una excesiva entrega hacia la pintura, desatiende y destroza a su familia, con el accidente o suicidio de su hermano Alfonso, ingresando su padre en centros de rehabilitación después de salir otras tantas veces, y con una madre ingresada en un centro psiquiátrico por culpa de su marido. Las respuestas tranquilas y muy meditadas del chileno, que no pretende entrar al trapo de sus despóticas reacciones e insultos, la hacen volverse más loca al principio para claudicar al final por

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amor, desbordándose la pasión entre ambos, que iba creciendo poco a poco, vía ordenador.

Según Félix Teira, el lector es un creador y cuando el contenido de una novela se desnuda ante un foro como un Club de Lectura, el cúmulo de opiniones la convierten en una obra poliédrica, de muchas caras, analizada y sometida a la polémica y a reflexiones diferentes, contribuyendo al enriquecimiento de la esencia de la obra presentada, haciéndola, como poco, súmamente interesante.

Finalmente, cuando se le pregunta por su opinión sobre el impresionismo y sobre la noticia de haberse subastado un cuadro de Monet por 110 millones de dólares, responde que el impresionismo fue una revolución y se dice que todas las revoluciones tardan 50 años en instalarse en la sociedad. Los pintores impresionistas eran denostados y no vendían nada, pero ellos seguían pintando hasta que consiguieron romper la puerta conducente a la modernidad. La fidelidad de un retrato o un paisaje ya no tenía tanto sentido. Esa sensación de alegría en el impresionismo produce íntima emoción a nuestro querido escritor. Cuadros de Renoir están impregnados de lujuria y concupiscencia. El impresionismo es un canto a la vida y esa ruptura tardó mucho en asimilarse.

“El último sol” es una reflexión sobre la amistad, el amor y la pintura, una vez más la trilogía que ha marcado la vida de Félix Teira Cubel.

Siempre estaremos atentos a la publicación de su próxima novela que, según él, no va bien en el tiempo. Sus personajes, de treinta y tantos años, retratados desde la perspectiva de los mayores, podrán manifestar la opinión que les merece la situación de que, a fecha de hoy, en muchos casos, esa generación es posible que viva peor que la de sus padres.

“Estamos, sin duda, ante un magnífico narrador; ante un creador” (Diario El País).

Finalizó su intervención, manifestando su gratitud hacia el Club de Lectura al tiempo que se sintió muy a gusto y complacido por la respuesta dada hacia su persona y su obra.

Como colofón de la maravillosa sesión que con su reconocida sabiduría y calidad intelectual y humana nos regaló nuestro invitado, Félix Teira, y tras la calurosa, espontánea y sincera ovación dedicada por los socios del Club de Lectura, el Presidente de AMUEZ le hizo entrega de una placa de cerámica, firmando a continuación, y muy satisfecho de hacerlo, los ejemplares que habían traído los socios, plasmando en ellos, sentidas y cariñosas dedicatorias.

Juan Pagán Sancho

Coordinador del Club de Lectura de la AMUEZ 6

1 Comment

  1. Aurora Alamán Guallart el mayo 25, 2019 a las 10:59 am

    Fantástica crónica, como todo lo que escribes.

    Ahora me falta leer la Revista.

    Un abrazo.

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